Palabra aromaterapia
En el Antiguo Egipto, al atardecer, mientras Ra el Dios del Sol brillaba en el cielo, los sacerdotes quemaban una embriagadora mezcla de azafrán, casia, nardo, canela, enebro y otros once ingredientes maravillosos para asegurar su regreso a los cielos occidentales al día siguiente.
Los griegos creían que sus dioses descendían del Monte Olimpo en nubes perfumadas usando túnicas impregnadas de esencias Iragantes. Y fue ahí donde Hipócrates, noble y sabio, alabó los saludables beneficios que se obtenían al agregar aceites perfumados al agua de baño tibia. Y siguiendo en los Bosques de la Arcadia, Teólrates sabiamente observó que “los aceites aplicados externamente afectan al cuerpo internamente”.

