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Aceites

En las regiones de habla alemana e inglesa, la aromaterapia se conoció ante todo por el terapeuta inglés Robert B. Tisserand. Su libro “The Art of Aroma Therapy” publicado en 1977, una voluminosa obra modelo, en el que no solo se destacan los efectos de los diferentes aceites esenciales, sino también sus posibles aplicaciones en la vida diaria. La creciente actualidad de la aromaterapia se debe ante todo al aumento del interés en terapias naturales sin efectos secundarios nocivos. Pero, también el creciente afán por conocer el propio cuerpo, el conocimiento de la unidad del cuerpo y del alma, así como el aumento de las enfermedades alérgicas y crónicas dieron motivo a muchas personas para echar un vistazo a las terapias de nuestros antepasados y ver lo nuevo que puedan ofrecer.

La aromaterapia

Como Hildegard von Bingen una predilección especial por la lavanda. Percibió en su propio cuerpo el extraordinario poder curativo de esta planta, cuando sumergió una vez su mano quemada en aceite de lavanda, y sintió inmediatamente cómo cedían los dolores.
La aromaterapia siguió desarrollándose y conociéndose con el trabajo de un médico francés.

Aromaterapia

Casi olvidado método de curación con aromas vegetales se revitalizó de la mano del químico francés René Maurice Gattefossé. A su intenso trabajo de investigación en el área del poder curativo de los aceites esenciales, se debe que la “Aromaterapia” fuera desarrollada como tratamiento terapéutico. Los resultados obtenidos y publicados en su libro “Aromathérapie” abrieron camino y formaron la base para todas las obras posteriores en esta especialidad. Su trabajo describe, entre otros, cómo los aceites esenciales penetran en la piel, llegan al sistema circulatorio y a las vías linfáticas y alcanzar también los órganos interiores.

Esencias perfumes

Estos aromas artificiales eran considerablemente más accesibles que los aceites esenciales obtenidos con costosas destilaciones, pero solo podían ser utilizados como perfumes, nunca cómo medicina. La calidad y ante todo el poder curativo de los aromas auténticos, obtenidos de plantas, seguían siendo inalcanzables. La tendencia hacia los productos químicos se interrumpió recién a comienzos del siglo veinte y se llegó a recordar cada vez con más fuerza el gran poder curativo de las plantas, que casi siempre carecía de efectos secundarios indeseables y de propiedades perjudiciales.

Esencias florales

Cada época desarrolló sus preferencias por determinados aromas. En Francia en la época de Napoleón se privilegiaban los aromas animales como almizcle, ámbar y algalia, mientras que en la Alemania de la época del Biedermeier gozaban de especial predilección las fragancias livianas, delicadas, como la lavanda y la madreselva.
En el siglo XIX comenzaron a prepararse en forma sintética los más conocidos aromas vegetales. El progreso de la química permitió a los científicos descubrir e imitar algunas estructuras químicas de las sustancias naturales.

Como funciona el olfato

¿Cómo funciona el olfato?
Si queremos estudiar a fondo el mecanismo de nuestro sentido del olfato, tenemos que conocer primero la constitución de nuestro órgano olfativo y emprender un viaje al interior de nuestro cerebro. Recién entonces se comprenderá esta función de los sentidos con toda su complejidad, aunque, como ya mencionáramos, aún no nos quedan lo suficientemente claras algunas relaciones clínicas y biológicas.

Medicina aromatica

Para tratar las enfermedades, frecuentemente contagiosas, que se habían diagnosticado por su olor característico, los curanderos utilizaban sustancias que despedían un aroma muy agradable. Con este procedimiento no solo pretendía taparse los malos olores con ayuda de los extractos sanadores, sino también quería combatirse con éxito las bacterias, por el efecto antiséptico de los alcoholes disueltos en las esencias. Este conocimiento de la medicina aromática lamentablemente no fue investigado ni desarrollado por las ciencias naturales, y en consecuencia esta terapia fue olvidada y relegada por la posterior inclinación de la medicina a la producción química de remedios.

Fragancias hombre

Por ejemplo, las sustancias que casi coinciden con las hormonas sexuales masculinas, también se encuentran en los aceites esenciales, por ejemplo en el sándalo. Las sustancias similares al estrógeno (estrógeno = hormona sexual femenina) pueden registrarse en aceites de anís, de hinojo o de geranio. La transpiración, la orina y la sangre menstrual contienen feromonas, que ejercen influencia sobre nuestra conducta sexual. En consecuencia, reaccionamos, a veces inconscientemente, cuando estas sustancias se encuentran en el aire, ya sean de naturaleza humana, animal o vegetal.
En épocas antiguas el olor individual de cada ser también tenía importancia como medio auxiliar para el diagnóstico. Por ejemplo, se olía la orina de personas enfermas porque, según la opinión de los médicos de la Edad Media que trabajaban con estos medios auxiliares, cada enfermedad tenía un olor característico. Por ejemplo, el tifus, como puede leerse en viejos libros de medicina, genera un “olor pesado, rancio”; el reumatismo agudo segrega un olor “entre amargo y fuerte” y al tener diabetes, “el aliento y la orina del enfermo huelen a acetona” una sustancia que a menudo se encuentra en los quitaesmaltes y que tiene un olor fuerte y penetrante.

Las feromonas

Si se las relaciona con el mundo animal y vegetal, las feromonas son sustancias mensajeras, que llegan al mundo exterior con el olor correspondiente a un animal o con el aroma de una planta. Allí se presentan como señales, provocando determinados patrones de conducta o liberando reacciones químico biológicas. También en el ser humano las feromonas son elementos muy importantes de un sistema de comunicación químico. Actúan como portadores químicos de información, que son segregados por un individuo y que desencadenan una reacción específica cuando las absorbe otro individuo. Se absorben con el órgano olfatorio y en algunos casos también con la piel. Pero no importa si son los seres humanos, los animales o las plantas los que producen y segregan estas sustancias, los resultados siempre son modificaciones de conducta específicas para cada especie.

Feromonas

El descubrimiento de las feromonas a mediados de los años 1950 fue un paso muy importante para el esclarecimiento de la relación entre el sentido del olfato y la conducta sexual, y ayudó en forma considerable a comprender mejor al mundo animal y vegetal. El término “feromona” proviene del griego y se compone de la palabra pherein (transmitir) y hormón (excitar). La traducción literal es “transmisión de excitación”. Con este concepto los científicos identifican una sustancia aromática que contiene informaciones y mensajes muy definidos sobre las conductas de las variedades. En el mundo animal, las feromonas actúan también como señal de alarma para activar las defensas contra otros animales o para llamar a animales de la misma especie; sirven para marcar su propio territorio, como señal del estatus social, promueven las actitudes de cuidado de la cría y estimulan el apareamiento y la cópula (afrodisíacos). Pero también en el mundo vegetal y en las vidas más minúsculas, como las bacterias, los hongos y las algas, las feromonas son un factor muy importante, que no es de subestimar.


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