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Olfato Humano

Un mensaje olfatorio, atraviesa la corteza rinencefálica a través de numerosas fibras nerviosas, alcanza las centrales de control superior del cerebro, como por ejemplo, el hipotálamo, la glándula hormonal superior y el tálamo, el centro de transformación más importante para todos los estímulos sensoriales.

Sistema Límbico

El sistema límbico, es un conjunto de núcleos cerebrales y zonas corticales estrechamente ligadas entre sí, cuya función principal es el mantenimiento de la especie. Esta parte tan importante del cerebro también es denominada centro sensible, puesto que aquí se coordinan el comportamiento emocional y los impulsos condicionados por los sentimientos y los instintos: la alegría, el miedo, la ira, son parte de las funciones principales del sistema límbico…

El Olfato y sus Partes

¿Cómo funciona?
La región olfatoria es el único lugar de nuestro cuerpo donde el sistema central se relaciona con el mundo exterior, de este modo, los estímulos olfativos llegan directamente a las centrales de conexiones más internas de nuestro cerebro. Las neuronas de la región olfatoria son neuronas sensitivas primarias y forman parte de las neuronas cerebrales.

El Sentido del Olfato

Nuestra nariz es el órgano encargado de la recepción de aromas y olores, su forma característica se la da la protuberancia del hueso nasal y el cartílago móvil, que tiene una forma diferente y típica para cada persona. Cuando respiramos, en las vías nasales se calienta y humedece el aire aspirado con el fin de que las vías respiratorias no sufran al recibir directamente el aire demasiado frío o seco. La nariz es la primera estación filtrante y depuradora del aire que respiramos.

Organos Sentidos

Los órganos de los sentidos, es decir, los ojos, la lengua, los oídos, la piel y la nariz, contienen receptores, dispuestos en forma y orden diferente, cuya función consiste en recibir los estímulos, impulsos o señales de nuestro entorno y en transmitir mensajes al sistema nervioso, donde se identifican y se valoran las informaciones. En el caso de la Aromaterapia los sentidos primordiales son el olfato y el tacto.

Cerebro humano

Esta parte tan importante de nuestro cerebro también es conocida como centro de las emociones, pues aquí se manejan y se coordinan las conductas emocionales, los impulsos sentimentales y los instintos. La alegría, el placer, la rabia o el miedo se encuentran entre las funciones básicas del sistema límbico. Además de la ya mencionada influencia ejercida sobre la conducta sexual y de reproducción, en esta parte del cerebro también se regulan las funciones de los órganos interiores y la regulación de la actividad hormonal. Al sistema límbico se le atribuyen además importantes centros funcionales, que son importantes para la capacidad de aprendizaje y para la memoria.

Cerebro

El cerebro
El cerebro olfativo pertenece a un sistema que históricamente se encuentra entre las más antiguas estructuras cerebrales de los vertebrados y también de los seres humanos y es de destacar que en el transcurso de la historia de la evolución casi no se ha modificado: estamos hablando del sistema límbico que, observado desde el punto de vista fisiológico cerebral, es una agrupación de núcleos y regiones de cortezas cerebrales estrechamente unidos. Además del automantenimiento (alimentación, defensa, agresión) la función del sistema límbico es la del mantenimiento de la especie (sexualidad).

Mucosa nasal

La mucosa nasal es la única parte de nuestro cuerpo en la cual el sistema nervioso central está en contacto muy estrecho con el mundo exterior. De esta forma los estímulos aromáticos llegan sin rodeos a las centrales más íntimas de nuestro cerebro. En los otros sentidos, como los de la vista y del oído, los estímulos recibidos son transmitidos a las estaciones nerviosas más elevadas y recién desde allí llegan al sistema nervioso central. Las células de la mucosa olfativa son células sensoriales primarias y pertenecen a las neuronas cerebrales.

Gusto olfato

Nuestra mucosa olfativa mide alrededor de 5 a 10 centímetros cuadrados, el equivalente al tamaño de una estampilla. Consiste en unos 10 a 20 millones de células de apoyo y olfativas, que están provistas cada una de un mechón de seis a ocho cilios vibrátiles. Estos pelitos finos en realidad son los receptores y tienen el efecto de sensores sumamente sensibles, porque revisan el aire inhalado con cada inspiración buscando mensajes aromáticos y absorbiendo una gran cantidad de información de aromas. Si una molécula de aroma llega a un receptor, el estímulo es trasladado por innumerables nervios olfatorios al bulbo olfatorio (Bulbus olfactorius), que ya forma parte de nuestro cerebro olfatorio. Así la información llega al cerebro, pasando por los primeros nervios craneales directamente al sistema límbico, la región entre el cerebro y el cuerpo calloso.

El proceso del olfato

El proceso del olfato: a través de la respiración, las sustancias aromáticas procedentes de la fuente de los aromas llegan a la nariz y de allí a los cilios de las células olfativas. Las células sensoriales toman este estimulo y lo transmiten a través de las fibras nerviosas por las aberturas de la lámina cribosa del etmoides al bulbo olfatorio. La transmisión del estímulo se produce por los nervios craneales directamente al sistema límbico.


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