Belladona
En la Edad Media se consagraron más que en ningún otro tiempo las propiedades mágicas de la belladona; a partir de ese momento su celebridad se hizo general. Según la dosis administrada servía para ocasionar sueños dolorosos, gran alegría o furor. Podía producir sueños aéreos, graciosas ilusiones y siempre según la dosis, pesadillas o la aparición de cuadros fúnebres.
