
La mirra es un socio dócil para algunos otros aceites, mezclándose bien con el cedro, las esencias cítricas, el ciprés, el incienso, el enebro, el neroli, el pachulí, el petitgrain, la rosa, el sándalo y el vetiver.
El costo no inconsiderable del aceite de mirra podría desanimar su utilización por parte de los más parsimoniosos de entre nosotros, pero aún podrán obtener sus beneficios, rallando resina de mirra o polvo (que se puede adquirir de mejores boticarios) en un mortero o un rallador mecánico usado exclusivamente para Aromaterapia. El polvo se debe entonces mezclar con un aceite portador y dejar en reposo por unos cuantos días antes de usarse.