
Las repisas de las bibliotecas y las librerías están cargadas de literatura relacionada con las propiedades curativas de los aceites esenciales. En este pequeño volumen no podemos hacer más, sino un recorrido relámpago por la poderosa medicina natural.
Pero son pocos los malestares cuyo tratamiento no pueda ser influido al recurrir a una Aromaterapia fructífera. Los aceites esenciales pueden utilizarse durante el masaje diluidos en una crema apropiada, con unas cuantas gotas en el agua de baño, inhalados en el vapor, respirándolos profundamente cuando se usan para perfumar un cuarto con un difusor o un atomizador, o en una compresa.
Los dolores y achaques desaparecen por arte de magia cuando se tratan con pimienta negra, manzanilla, eucalipto, incienso, jengibre, enebro, lavanda, limón, mejorana, hierba bueba, romero y tomillo.
El acné puede curarse con bergamota, manzanilla, enebro, lavanda, zacate de limón, pachulí, hierbabuena, romero, sándalo y árbol de té.
Aquellos que sulren de anemia pueden recurrir tranquilamente a la pimienta negra, a la manzanilla, al limón, a la hierbabuena, al romero y al tomillo para ayudar a normalizar
las cosas.