La Mandragora
La brujería de la Edad Media también llamó “mandragora” a unos personajes que se aparecían bajo la fisonomía de hombres enanos, sin barba y con el cabello largo y suelto. Es probable que el origen de estos personajes se deba a que la raíz de la planta parece un cuerpo humano. Según el teólogo y demonólogo belga de origen español, Martín Antonio del Rió (1551-1608), los brujos llamaban mandragora a unas muñecas fabricadas con esa raíz, a las que utilizaban tanto con fines benéficos como maléficos.
